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Viernes, 25 Marzo 2016 12:44

MIEDO a la maternidad

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EL MIEDO A LA MATERNIDAD

Nunca quise ser madre, nunca me llamó la atención, me encantaban los niños y las niñas (de otros) pero aunque me llamaba la atención eso de ser especial para una persona de forma incondicional había algo que hacía que rechazara la idea.

Durante toda mi vida cuando me preguntaban ¿cuántos hijos e hijas te gustaría tener? O ya cuando tenía pareja estable… ¿para cuándo un hijo/hija? Mi respuesta siempre era la misma: ¿yo? No no… yo no me ato a nadie… yo paso… ya tengo a mis perritos… si me decían, pero no es lo mismo… bueno… las sobrinas son como hijas… pero duermen en otra casa ;) y, o bien cambiaba de tema o me iba…

Yo misma tampoco quería ver la verdad, y la verdad no era lo que yo decía, la verdad era otra distinta, la verdad es que tenía miedo. Miedo a cambiar mi vida, miedo a que todo mi mundo cambiara, miedo a que la vida de una persona dependa de mí, miedo de saber hacerlo bien y muchas cosas más… aunque sinceramente… esas eran sólo excusas… la verdadera realidad era otra.

Tengo un problema físico desde que nací, y eso ha repercutido en cada momento de mi vida, bien por los aparatos ortopédicos que tenía que llevar 24 horas, que eran incomodos, que me producían llagas, con los que no podía usar la ropa que me gustaba, las idas y venidas a los médicos para revisiones, radiografías, rehabilitación, y un largo etcétera… Pero lo que más dolía era la reacción de mi entorno, había quien hacía como si no tuviera nada y me exigía lo mismo que el resto sin contemplar la situación de desventaja lo que me producía una profunda frustración, había a quien le producía lástima y contrarrestaba esa situación de desventaja de forma exagerada, lo que me hacía sentir inútil, estaban los que se burlaban y reían de mí, haciéndome sentir frágil, diferente y me hizo construir una burbuja impermeable para que me resbalaran este tipo de comentarios y personas, esta burbuja funcionaba a ratos, pero tenía un efecto secundario, hace que yo no sea yo.

Pese a mi burbuja y creyendo que soy feliz con ella, me daba miedo tener descendencia porque no quería que todo esto por lo que yo pasé (y sigo pasando) se herede, que por mi culpa, (ya antes de nacer, como somos las mujeres para cargarnos más peso del que podemos cargar) otra persona puede tener una vida parecida, que, aunque no ha sido mala (o será la resiliencia la que me lo hace ver así) tampoco ha sido maravillosa (supongo que como todos y todas, ¿no?)

Cuando fui consciente de esto tomé medidas, fui a un médico experto en genética, que, tras hacerme un estudio determinó que la probabilidad de transmitir mi enfermedad era mínima. Así que decidí arriesgarme, aunque no me fiaba demasiado, decidí hacer caso al amor que tenía dentro de mí con ganas de dar que al miedo a lo que pudiera pasar.

Aun así, durante todo el embarazo me atormentaba la idea de esa mínima posibilidad. En cada ecografía preguntaba por su columna vertebral, incluso en la primera, cuando apenas hay huesos y básicamente es un corazón que late muy rápido.

Por suerte, por probabilidad, por lo que fuera mi hija nació sana, en todos los aspectos.

Hoy en día aunque me alegro enormemente, no puedo evitar pensar que, en caso que hubiera tenido algún problema YO sería la persona más preparada para atenderla, porque aunque no puedo prever lo que va a pasar mi hija paso por paso, yo he pasado por muchas situaciones que se pueden repetir y podré intentar no ser de las que ignoran, sobreprotegen y por supuesto no ser de las que se mofan de ella.

El miedo es lícito, pero dejar que condicione tu vida y tu felicidad no.

¿Y tú? ¿Tienes miedo de algo para ser madre?

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